Por qué no doy charlas motivacionales

✖ Porque se basan en generalizaciones que no tienen en cuenta el contexto o situación personal: “Sé feliz pese a las circunstancias”… habrá que ver las circunstancias, ¿no?

✖Porque buscan forzar una emoción (que se motiven) de manera artificial, en vez de trabajar en crear el ambiente y los motivos para que esta sea la consecuencia natural.

✖Porque si las circunstancias no son el problema, ¿entonces lo es la persona, que no está haciendo lo suficiente por sentirse bien? (Lleva a la culpa) ¿O entonces no hay que hacer nada para cambiar las circunstancias? (Lleva a la pasividad).

✖Porque contienen la paradoja de dar instrucciones sobre algo que debe ser espontáneo (decir “motívate” es como decir “ten iniciativa”).

✖Porque estas supuestas soluciones van en contra de la salud emocional y mental: lo sano es sentir emociones de acuerdo a lo que estamos viviendo. Lo contrario no es estar en paz, sino anestesiado.

✖Porque suelen basarse en el WOW = ideas biensonantes y que prometen mucho y no en el HOW = cómo se llevan a cabo, cómo funcionamos realmente, cómo logramos ponerlas en práctica, cómo puedes ayudarme a saber cómo hacerlo.

😓 Y porque es un formato que me aburre soberánamente.

Qué charlas sí doy en cambio:

✔ Las que no proponen un pensamiento positivo, sino un sentir real (inteligencia emocional, sentir de acuerdo a las circunstancias, dejar de clasificar emociones como buenas o malas, adquirir vocabulario emocional para conocernos y gestionarnos mejor.)

✔Las que no insisten en motivar, sino en que no pasa nada por estar desmotivado (eliminar autoexigencias, identificar metas y preferencias propias y aportar técnicas para avanzar poco a poco hacia aquello que a cada uno le motiva).

✔Las que ayudan a entender mejor por qué hacemos lo que hacemos y por qué no hacemos eso que sabemos que nos haría sentir bien. Y con ello a ser más pacientes con nosotros mismos.

✔Las que no se limitan a la instrucción: “háblate mejor o empatiza con los demás”, sino a un paso a paso de cómo hacerlo: con ejemplos cotidianos, posibles obstáculos, palabras que no habías pensado, expresiones que hemos normalizado y que no nos ayudan…

Las que quizá, más que motivar a tu equipo en sus circunstancias actuales, les anime a querer cambiar lo que ahora les está desmotivando, decidiéndose a hablar contigo, utilizando la comunicación asertiva, para defender sus derechos, respetando los tuyos y los de los demás.

✳ Como especifican las reglas de las charlas TED y TEDx, enfoquémonos en el HOW (cómo), más que en el WOW (buscar la ovación fácil).

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P. D.: Ya sabes para qué charlas NO contratarme. 😉 También para cuáles sí.

¿Qué nos enseña la mejor coach de oratoria, o sea, la audiencia?

Que una charla no se mide por lo bien que gesticules, lo poco que te trabes al hablar o lo brillante que sea tu actuación.

Una charla se mide por el valor de su mensaje, por cómo logras que llegue a la mente y el corazón de los que te escuchan y por cuánto les ayudas.

No va de ti.

Va sobre ellos.

 

Gracias, coach.